Valores Victorianos
– Amor: es un sentimiento de afecto universal, ya que, puede sentirse tanto hacia otras personas como también, hacia los animales, la naturaleza o incluso hacia objetos y/o cosas. Puede existir amor en nuestros corazones hacia uno mismo, hacia el prójimo o por las acciones que hagamos, esto le entrega un amplio sentido a las decisiones que tomamos a lo largo de nuestras vidas. Este sentimiento puede desarrollarse hacia la familia, a los amigos, a la naturaleza, a la escuela, a mi país, a dios y a todo los que nos rodea en nuestro mundo. El amor es un gran valor, pues es una fuerza que impulsa el actuar en forma positiva y correcta, sustentando al resto de los valores.
– Respeto: como la valoración especial que se le tiene a alguien o a algo, al que se le reconoce su valor social o alguna diferencia especial, o simplemente por ser persona o existir al igual que uno. Es uno de los valores fundamentales que el ser humano debe tener siempre presente a la hora de interactuar con las personas que rodean tu entorno.
El respeto nos permite reconocer, aceptar, apreciar y valorar las cualidades del prójimo y sus derechos. También, el respeto se manifiesta en el acatamiento de las leyes, en la obediencia hacia la autoridad, como con los alumnos y sus maestros, los hijos y sus padres y viceversa. El respeto posee un verdadero interés no egoísta por el otro, más allá de las obligaciones explícitas que puedan existir. Este valor tiene mérito por sí mismo, es decir, el respeto debe ser mutuo entre las partes. “Es la base para una sana convivencia”
– Alegría y optimismo: Alegría es un estado de ánimo producido por un acontecimiento favorable que suele manifestarse con signos exteriores como la sonrisa, un buen estado de ánimo y el bienestar personal. Es sinónimo de dicha, produce sensaciones de agrado, esperanza y estima. La alegría se contagia a los demás, por eso hagamos las cosas con alegría. El optimismo es el valor que nos ayuda a enfrentar las dificultades con buen ánimo y perseverancia, descubriendo lo positivo que tienen tanto las personas como las cosas y las circunstancias, confiando en nuestras capacidades y posibilidades junto con la ayuda que podemos llegar recibir. Hay que ver y juzgar las cosas en su aspecto positivo, o más favorable.
– Perseverancia: es un valor fundamental en la vida para poder lograr nuestros objetivos, porque nos permite continuar hacia adelante, superarse, no rendirse a pesar de las dificultades, los obstáculos, la frustración, el desánimo, el aburrimiento, o los deseos de abandonar una situación. Este valor aumenta la probabilidad de alcanzar metas difíciles y complicadas, logrando apreciar más los caminos que se tienen que enfrentar para lograr el objetivo planteado. La perseverancia aumenta la autoestima,también ayuda a mejorar las capacidades y habilidades de uno mismo, ayudando a desarrollar nuevas técnicas para superar tanto los obstáculos como los conflictos, logrando así generar aprendizajes hasta de los errores que se cometan. La perseverancia es constancia, persistencia, firmeza y dedicación.
– Responsabilidad: la responsabilidad y el compromiso, son la capacidad que tiene el ser humano para tomar conciencia de la importancia que posee el cumplir con el desarrollo de su trabajo dentro del tiempo estipulado para ello. Al comprometernos, ponemos al máximo nuestras capacidades para sacar adelante la tarea encomendada, sin la necesidad de una presión externa. La responsabilidad garantiza el cumplimiento de los compromisos adquiridos, generando confianza y tranquilidad entre las personas participantes. La asistencia, la puntualidad, y la entrega de trabajos en la fecha solicitada son una forma de demostrar la responsabilidad y el compromiso que tiene uno.
– Humildad: la humildad es una virtud humana atribuida a quien ha desarrollado conciencia de sus propias limitaciones y debilidades, y obra en consecuencia a estas, porque reconoce la igualdad y dignidad de cada ser humano. Es el valor de no sentirse por encima de los otros, ni presumir lo que saben o lo que han logrado tener en la vida. La humildad es valorarse a sí mismo, en su justa medida. Un buen estudiante no necesita alardear por sus logros, ya que sus acciones, sus actitudes, habilidades y calificaciones hablan por sí solas. Es importante considerar que lo opuesto de la humildad, es la soberbia, el sentimiento de superioridad que desarrolla un trato distante, despreciativo y despectivo… (lo que debemos evitar en nuestras relaciones con las personas).
– Honestidad: es actuar con rectitud y sinceridad en todas las circunstancias de nuestra vida. Hace referencia a un conjunto de atributos personales, como la decencia, el pudor, la dignidad, la justicia y la honradez en la forma de ser y de actuar. La sinceridad es la virtud de quién se comunica y actúa de acuerdo con la totalidad de sus sentimientos, creencias, pensamientos y deseos de una manera honesta y genuina. Ser honestos es no requerir las mentiras, sino afrontar las consecuencias de nuestras acciones, ya sean buenas o no tan agradable de vivir.
– Empatía: es la capacidad de una persona para ponerse en el lugar de otro, en su situación emocional y en las circunstancias que experimenta; de entender las causas que explican sus actitudes y comportamientos. Es la intención de comprender los sentimientos y emociones de los demás, intentando experimentar de forma objetiva y racional lo que siente el otro individuo. Es una unión emotiva con otros seres que permite comprender lo que sienten y es parte fundamental del desarrollo de la inteligencia emocional e interpersonal. La empatía ayuda a crear conciencia sobre la realidad que nos rodea, de las personas, la sociedad, los animales y la naturaleza. Empatía es amistad, respeto, tolerancia y amor.
– Comunicación: la correcta comunicación nos ayuda a intercambiar pensamientos, ideas y sentimientos, con las personas que nos rodean, en un ambiente de cordialidad, buscando el enriquecimiento personal de todas las partes que se comunican. La comunicación nos permite conocer a las personas y desarrollar nuestra capacidad de comprensión y empatía, así como de buscar ayuda, apoyo y orientación. Una buena comunicación es esencial para aprender tanto a auto valorarse, como también, a desarrollar una mejor manera de resolver los conflictos. La buena comunicación se caracteriza por: escuchar con atención, no acaparar la palabra, evitar interrumpir, utilizar un lenguaje educado y moderado, lo cual demostrará tu buena formación y tu valoración hacia las demás personas. ¡Comunícate! El expresarse es necesario y hace muy bien.
– Solidaridad: la solidaridad es el apoyo a una causa o al interés de las personas, sobre todo cuando se están viviendo situaciones y experiencias difíciles. Se basa en la capacidad que tenemos de sentir empatía por los demás y apoyarles en los momentos necesarios. Es un sentimiento de unidad, que se encuentra muy ligado al amor hacia el prójimo. La solidaridad representa la base de muchos valores humanos, como por ejemplo la amistad, el compañerismo, la lealtad, el honor. Cuando dos o más personas se unen y colaboran mutuamente para conseguir un fin común, se habla de solidaridad. La solidaridad es compartir con otros tanto lo material como lo sentimental, y ofrecer ayuda a los demás y una colaboración cuando sea necesario.
– Prudencia: Es la capacidad de pensar, ante ciertos acontecimientos o actividades, sobre los riesgos posibles que estos conllevan y adecuar o modificar la conducta para no recibir o producir perjuicios innecesarios.
